domingo, 16 de octubre de 2016

Peligro, inflamable.


River pierde en Paraná un partido insólito. Muchos equipos se llevarán de esta cancha, al menos un punto. Pero como viene sucediendo a lo largo de un comienzo de campeonato sencillo en cuanto el fixture, River volvió a reverberar en errores propios. El millonario es un equipo altamente inestable, que puede derrumbarse de un momento a otro. Tenía para ganarlo pero terminó perdiendo 2 a 1 frente a Patronato por el Torneo argentino.

El equipo del Muñeco tenía todo para golear junto a la sociedad de los zurditos. D´alessandro y Andrade fueron los conductores de un visitante que fue aplastante en los primeros minutos. Jugadas a un toque, paredes que desarticulaban cualquier oposición en defensa y movilidad continua. Pintaba para el baile del siglo.

Luego del gol, River volvió a desaprovechar varias jugadas de gol. Era el momento del equipo. Era la oportunidad para liquidarlo antes del fin del primer tiempo. No obstante, luego del gol y de varias oportunidades desperdiciadas, el conjunto millonario le dio una razón a Patronato para creer. Los de Paraná crecieron a partir del juego por las bandas. La zona de Casco, fue zona liberada.

A pesar de la buena actuación de Batalla, River sufrió dos goles en contra. La defensa mostró un gran desequilibrio en cuanto a lo que ofrecen los de Nuñez en ataque.  Es que luego del empate, el propio River se prendió fuego solo. Cayó en una inestabilidad profunda, desconocida y fue preso del descontrol.  El nerviosismo y la bronca fueron la últimas caras de un conjunto que comenzó a puro futbol y se fue diluyendo para evidenciar el peor de sus rostros.

Se argumenta que es un torneo largo, pero estos tropiezos innecesarios pesan en las fechas finales. River tiene una propuesta de juego superadora, casi desconocida en el fútbol argentino. Ahora bien, es evidente que la falta de contundencia atenta contra el desarrollo de esta idea de juego. Resulta difícil para estos jugadores mantener un nivel cuando la pelota no entra y la defensa no entrega garantías para defender el cero. River tiende a descontrolarse y se vuelve potencialmente inflamable frente a los imprevistos. El banco no ofrece respuestas: Mora entró y continúa con el síndrome de pasar más tiempo en el piso que pateando al arco. Tampoco hay reemplazantes claros para un mediocampo con un Nacho Fernández que al menos una vez, entrega un contra golpe de gol. River tiene que sobreponerse y recuperar los puntos perdidos en las paradas más difíciles.

Facundo Adamoli

@facuadamoli

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