River
pierde en Paraná un partido insólito. Muchos equipos se llevarán de esta
cancha, al menos un punto. Pero como viene sucediendo a lo largo de un comienzo
de campeonato sencillo en cuanto el fixture, River volvió a reverberar en
errores propios. El millonario es un equipo altamente inestable, que puede
derrumbarse de un momento a otro. Tenía para ganarlo pero terminó perdiendo 2 a
1 frente a Patronato por el Torneo argentino.
El equipo
del Muñeco tenía todo para golear junto a la sociedad de los zurditos.
D´alessandro y Andrade fueron los conductores de un visitante que fue
aplastante en los primeros minutos. Jugadas a un toque, paredes que
desarticulaban cualquier oposición en defensa y movilidad continua. Pintaba
para el baile del siglo.
Luego del
gol, River volvió a desaprovechar varias jugadas de gol. Era el momento del
equipo. Era la oportunidad para liquidarlo antes del fin del primer tiempo. No
obstante, luego del gol y de varias oportunidades desperdiciadas, el conjunto
millonario le dio una razón a Patronato para creer. Los de Paraná crecieron a
partir del juego por las bandas. La zona de Casco, fue zona liberada.
A pesar de
la buena actuación de Batalla, River sufrió dos goles en contra. La defensa
mostró un gran desequilibrio en cuanto a lo que ofrecen los de Nuñez en ataque. Es que luego del empate, el propio River se
prendió fuego solo. Cayó en una inestabilidad profunda, desconocida y fue preso
del descontrol. El nerviosismo y la
bronca fueron la últimas caras de un conjunto que comenzó a puro futbol y se
fue diluyendo para evidenciar el peor de sus rostros.
Se
argumenta que es un torneo largo, pero estos tropiezos innecesarios pesan en
las fechas finales. River tiene una propuesta de juego superadora, casi
desconocida en el fútbol argentino. Ahora bien, es evidente que la falta de
contundencia atenta contra el desarrollo de esta idea de juego. Resulta difícil
para estos jugadores mantener un nivel cuando la pelota no entra y la defensa
no entrega garantías para defender el cero. River tiende a descontrolarse y se
vuelve potencialmente inflamable frente a los imprevistos. El banco no ofrece
respuestas: Mora entró y continúa con el síndrome de pasar más tiempo en el
piso que pateando al arco. Tampoco hay reemplazantes claros para un mediocampo
con un Nacho Fernández que al menos una vez, entrega un contra golpe de gol. River
tiene que sobreponerse y recuperar los puntos perdidos en las paradas más
difíciles.
Facundo Adamoli
@facuadamoli

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