domingo, 20 de noviembre de 2016

Mucho fulbito y poco fútbol



Le va a costar digerir al hincha de River despedirse del campeonato tan temprano. Es algo que deberá masticar y tragar de mala gana. A esto nos tiene acostumbrado este equipo, que, si bien se destacó en el plano internacional, hizo agua en casi todos los campeonatos locales. Predecible, infantil, tibio y desatento: esta es la versión de este River, un equipo que viene a continuar el pésimo desempeño del último año y medio. Jugando otra vez un fulbito lleno de buenas intenciones pero malas ejecuciones, River perdió 1 a 0 ante Newells All Boys de Rosario.

A River le sobra fulbito y le hace falta mucho fútbol. Porque sí, es verdad que toca y busca la tenencia pero ¿sirve?. El millonario es estéril en ataque y no es por sus delanteros: es probable que tenga una de las mejores delanteras del campeonato pero las jugadas en ofensiva carecen de sorpresa y calidad. No hay contundencia ni profundidad. Llegar al gol se vuelve un enigma difícil de descifrar.

El fulbito que genera River es infantil y predecible. Cualquier equipo más o menos ordenado puede desbaratar una estrategia que da sus frutos en casos excepcionales. Cuando las ideas se agotan, buscar la cabeza de Alario es la salida fácil del asunto. El problema es que ni en ataque ni tampoco en defensa la pelota parada se vuelve un recurso productivo. Es más, en defensa es el temor principal ante casi cualquier equipo. En ataque vale preguntar: ¿son todos los centrales rivales excelsos defensores? ¿o será que River no sabe atacar por los costados?

El encuentro se dio de manera bastante predecible: los que se suponen que juegan bien del rival jugaron muy bien (Formica, Rodríguez, Scocco). Y siempre se cuela algún tapado que, siempre de bajos rendimientos, se juega el partido de su vida frente a La Banda (el peruano Advíncula). En un equipo donde falta carácter, es entendible que el adversario se motive y de siempre ese plus.

Las atajadas ¨Baroverescas¨ de Batalla no sirvieron para evitar una nueva caída. El juvenil es el único punto fuerte de este equipo. La derrota se vuelve justa aunque el equipo de Gallardo haya recibido un penal insólito en contra. El árbitro Trucco ya venía cayendo en facilismos durante el partido y eligió inclinar la ¨duda¨ a favor de la localía.

River pierde en todos las dimensiones: en la fragilidad de su defensa, en la tibieza de su mediocampo y en la impotencia de su ataque. Pierde en lo estratégico, pierde a la hora de mostrar carácter, y pierde sobre todo en la semana con su técnico. Gallardo tiene personalidad y no cambiará. No es su estilo y morirá con este esquema. Está convencido de que este fulbito en algún momento rendirá dividendos.

Ya afuera del campeonato: ¿alcanza esto para ganar La Copa Argentina? ¿Alcanza para ocupar zona de clasificación a la Libertadores 2018? Para nada. Gallardo tiene la espalda para quedarse afuera del campeonato y seguir jugando a lo que él cree como legítimo. El gran peligro es que su imperio comience a desmoronarse por su terquedad. La continuidad del fulbito puede que le cueste La Copa Argentina y el clásico en el Monumental.

Facundo Adamoli

@facuadamoli