Le va a costar digerir al hincha de River despedirse del
campeonato tan temprano. Es algo que deberá masticar y tragar de mala gana. A
esto nos tiene acostumbrado este equipo, que, si bien se destacó en el plano
internacional, hizo agua en casi todos los campeonatos locales. Predecible,
infantil, tibio y desatento: esta es la versión de este River, un equipo que
viene a continuar el pésimo desempeño del último año y medio. Jugando otra vez
un fulbito lleno de buenas intenciones pero malas ejecuciones, River perdió 1 a
0 ante Newells All Boys de Rosario.
A River le sobra fulbito y le hace falta mucho fútbol.
Porque sí, es verdad que toca y busca la tenencia pero ¿sirve?. El millonario
es estéril en ataque y no es por sus delanteros: es probable que tenga una de
las mejores delanteras del campeonato pero las jugadas en ofensiva carecen de
sorpresa y calidad. No hay contundencia ni profundidad. Llegar al gol se vuelve
un enigma difícil de descifrar.
El fulbito que genera River es infantil y predecible. Cualquier
equipo más o menos ordenado puede desbaratar una estrategia que da sus frutos
en casos excepcionales. Cuando las ideas se agotan, buscar la cabeza de Alario
es la salida fácil del asunto. El problema es que ni en ataque ni tampoco en
defensa la pelota parada se vuelve un recurso productivo. Es más, en defensa es
el temor principal ante casi cualquier equipo. En ataque vale preguntar: ¿son
todos los centrales rivales excelsos defensores? ¿o será que River no sabe
atacar por los costados?
El encuentro se dio de manera bastante predecible: los que
se suponen que juegan bien del rival jugaron muy bien (Formica, Rodríguez,
Scocco). Y siempre se cuela algún tapado que, siempre de bajos rendimientos, se
juega el partido de su vida frente a La Banda (el peruano Advíncula). En un
equipo donde falta carácter, es entendible que el adversario se motive y de
siempre ese plus.
Las atajadas ¨Baroverescas¨ de Batalla no sirvieron para
evitar una nueva caída. El juvenil es el único punto fuerte de este equipo. La
derrota se vuelve justa aunque el equipo de Gallardo haya recibido un penal
insólito en contra. El árbitro Trucco ya venía cayendo en facilismos durante el
partido y eligió inclinar la ¨duda¨ a favor de la localía.
River pierde en todos las dimensiones: en la fragilidad de
su defensa, en la tibieza de su mediocampo y en la impotencia de su ataque.
Pierde en lo estratégico, pierde a la hora de mostrar carácter, y pierde sobre
todo en la semana con su técnico. Gallardo tiene personalidad y no cambiará. No
es su estilo y morirá con este esquema. Está convencido de que este fulbito en
algún momento rendirá dividendos.
Ya afuera del campeonato: ¿alcanza esto para ganar La Copa
Argentina? ¿Alcanza para ocupar zona de clasificación a la Libertadores 2018?
Para nada. Gallardo tiene la espalda para quedarse afuera del campeonato y
seguir jugando a lo que él cree como legítimo. El gran peligro es que su
imperio comience a desmoronarse por su terquedad. La continuidad del fulbito
puede que le cueste La Copa Argentina y el clásico en el Monumental.
Facundo Adamoli
@facuadamoli
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